Sócrates: una vida sin examen
«Una vida sin examen no merece la pena ser vivida». — Sócrates
Pocas frases de la filosofía antigua suenan tan contundentes. Sin embargo, Sócrates no estaba diciendo que debamos pasar cada momento analizando nuestras decisiones ni vivir atrapados en una duda permanente.
Su idea apunta a algo más profundo: la necesidad de cuestionar conscientemente la forma en que vivimos.
Es fácil acostumbrarnos a nuestras propias decisiones. Trabajamos, hacemos planes, buscamos nuevas metas y repetimos ideas que hemos escuchado durante años. Con el tiempo, muchas de esas elecciones dejan de parecernos elecciones. Simplemente se convierten en «lo normal».
Ahí comienza el examen socrático. ¿Por qué considero buena esta decisión? ¿Quiero realmente alcanzar esta meta? ¿Esta creencia es mía o simplemente la he heredado? ¿La forma en que vivo refleja aquello que digo valorar?
Sócrates no se hizo famoso por ofrecer respuestas definitivas. Su método consistía precisamente en preguntar, conversar y poner a prueba aquello que los demás daban por seguro.
Examinar la vida no significa rechazar todo lo que hemos construido. Significa detenernos de vez en cuando y observarlo con claridad.
Puede que algunas respuestas resulten incómodas. Pero precisamente esa claridad nos devuelve la posibilidad de elegir.
Fuente: Platón, Apología de Sócrates, 38a.
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